18 mar 2010

¿Ciencia ficción o realidad?


HAARP

Los terremotos sí se pueden inducir

El reporte APORREA

La Flota del Norte ha estado monitoreando los movimientos y actividades navales estadounidenses en el Caribe desde 2008, cuando los estadounidenses anunciaron su intención de restablecer la Cuarta Flota que había sido disuelta en 1950, a lo que Rusia respondió un año después con una flota rusa encabezada por el crucero nuclear “Pedro el Grande”, comenzando sus primeros ejercicios en esta región desde finales de la Guerra Fría.


A finales de 1970, los EE.UU. han “avanzado enormemente” el estado de sus armas de terremotos y, según estos informes, ahora emplea dispositivos que usan tecnología de Pulso, Plasma y Sónico Electromagnético Tesla junto con “bombas de ondas de choque”.


El informe compara además la experimentación de la Marina Estadounidense de dos de estas armas de terremotos hace unas semanas, cuando la prueba en el Pacífico causó un terremoto de magnitud 6.5 azotando el área alrededor de la ciudad de Eureka, en California, sin causar muertes, pero con su prueba en el Caribe que causó ya, la muerte de al menos 200 mil habitantes.


Según lo indica el reporte, es “más que probable” que la marina estadounidense haya tenido “conocimiento total” del catastrófico daño que esta prueba de terremoto podría tener potencialmente sobre Haití y que habría pre-posicionado a su comandante delegado de Comando del Sur, el Gral. P.K. Keen, en la isla para supervisar las labores de ayuda si fuesen necesarias.


En cuanto al resultado final de las pruebas de estas armas, por parte de EE.UU., advierte el reporte, está el plan de los EE.UU. de la destrucción de Irán a través de una serie de terremotos diseñados a derrocar a su actual régimen Islámico (…).


Al existir una correlación entre la actividad sísmica y la ionósfera mediante el control de la radiofrecuencia inducida por hipocampos, en el marco de HAARP, se concluye que:


1. Los terremotos en los que la profundidad es linealmente idéntica en la misma falla, se producen por proyección lineal de frecuencias inducidas.


2. La configuración de satélites permite generar proyecciones concentradas de frecuencias en puntos determinados (hipocampos).


3. Se han elaborado un diagrama de sucesión lineal respecto de los terremotos denunciados en que casualmente se produjeron todos a la misma profundidad: Venezuela el 8 de enero 2010, profundidad 10 km; Honduras el 11 de enero de 2010, profundidad 10m km; Haití el 12 de enero 2010, profundidad 10 km.

El mundo en alerta

De acuerdo con el referido informe, la fuerza aérea estadounidense desarrolla el Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta frecuencia (HAARP por sus siglas en inglés), que funciona a partir del ataque a la ionósfera (parte de la atmósfera terrestre ionizada), con ondas de alta frecuencia con la potencia 1GW lanzadas a partir de un complejo de antenas ubicadas en Alaska.


El reporte ruso refiere que mediante este sistema EE.UU. puede “utilizar la energía que está presente fuera del espacio terrestre, y reconducirla a fin de generar bruscos e inesperados cambios de clima, de esa forma se podría utilizar el HAARP como un arma de guerra”.


La existencia de este programa fue denunciado en enero de 1999 por el Parlamento Europeo, en su resolución sobre medio ambiente, seguridad y política exterior (A4-0005/1999). En ella, el organismo europeo responsabilizó al sistema estadounidense de manipular el medio ambiente con fines militares, y exhortó a establecer un convenio internacional que prohibiera el desarrollo de esta “máquina del clima”.


Otras investigaciones científicas precedentes y relacionadas con la manipulación de frecuencias de la ionósfera, refiere que los HAARP también tienen “la capacidad de provocar inundaciones, sequías, huracanes, desintegrar objetos, generar combustiones espontáneas e inducidas, e incluso cambiar patrones cerebrales, inducir conductas y producir enfermedades biológicas”.

Antecedentes


El “uso y la perfección de la tecnología de armas de terremotos por EE.UU.” inició en setiembre de 1978, cuando la URSS estalló una bomba nuclear de 10 megatones, y “re-dirigió sus ondas de choque hacia Irán lo que dio por resultado un catastrófico terremoto de 7.4 de magnitud, un acontecimiento que apresuró la caída del régimen respaldado por EE.UU. encabezado por el Sha”.


Los estadounidenses respondieron al “ataque” de los soviéticos en contra de Irán con “una de sus armas de terremoto con impulso atómico contra la nación de Yugoeslavia con un terremoto de 7.2”. Desde entonces – refiere el artículo – EE.UU. ha avanzado enormemente en estado de sus armas, y según informes rusos, ahora emplea dispositivos que usan tecnología de pulso, plasma y sónico electromagnético Tesla junto con bombas de ondas de choque, de lo que los acusó anteriormente a Rusia de usar en la guerra contra el pueblo afgano cuando estos dispositivos explotaron en Afganistán en marzo de 2002, provocando un devastador terremoto de magnitud 7.2.


Asimismo, el reporte de la Flota del Norte refiere que “hay mucha probabilidad” de que el terremoto de Haití se haya basado “en el mismo tipo de tecnología Tesla, considerada también como la responsable del terremoto de magnitud 6.8 ocurrido el 17 de enero de 1995, que dejó en ruinas a la ciudad japonesa de Kobe.


En una conferencia de prensa el 7 de abril de 1995, el ministro de ciencia y tecnología, Hideo Murai, dijo que “existe una fuerte posibilidad de la activación de un terremoto utilizando energía electromagnética o que alguien haya usado un dispositivo que aplicara fuerza dentro de la Tierra”.

El sistema HAARP

El high frecuency active auroral research program, que algunos físicos llaman “arpa del diablo” está provocando la alarma entre algunos científicos. Es un conjunto de aparatos y técnicas que modifican el clima de la Tierra. ¿Será el HAARP la causa principal de los desastres naturales y de los extraños cambios atmosféricos sufridos en distintas zonas del planeta durante los últimos años?


En el HAARP se emite como altas frecuencias, pero las muy bajas frecuencias juegan un papel complementario fundamental. Aun cuando no haya intención de utilizarlo para los controles cerebrales de poblaciones, las bajas frecuencias (entre 3 y 30 Hz) reflejados en el “espejo” formado por las altas que se quieren usar para penetrar hasta varios kilómetros de profundidad en la corteza terrestre son capaces de interactuar con los procesos cerebrales con consecuencias imprevisibles. Ha sido comprobado en animales salvajes y peces, que se ven obligados a alterar sus rutas de emigración hacia lugares inadecuados y perecen. Las desorientaciones sufridas por un animal tan inteligente como el delfín ha costado la vida de miles de ellos.


Bernard J. Eastlund, el inventor del sistema básico norteamericano, declaró que estas ondas de radio de alta frecuencia interaccionan con las partículas con carga eléctrica induciendo el fenómeno magnético Cara de Espejo, que empuja hacia arriba de la ionósfera, es decir, levanta la capa donde se reflejan las ondas. La frecuencia natural de resonancia entre la superficie terrestre y la ionósfera que nos engloba y condiciona, ya descubierta por Tesla, se estima en 7.83 hz, lo que se llama también frecuencia de Schumann, aunque puede ser variables y esta cifra sería un promedio. Nuestros cuerpos están condicionados por esa frecuencia, que en cierto modo actúa como un diapasón regulador al que se sincronizan por resonancia muchos procesos biológicos. Si levantamos la ionósfera, el rebote tardará más y esta frecuencia variará haciéndose más lenta. Algunos dirán que es un cambio positivo, ya que los cerebros serán arrastrados hacia frecuencias alfa bajas y theta, más creativas, con una disminución del ritmo beta, asociado, entre otras muchas actividades, a la agresividad; pero no sabemos lo que puede ocurrir con precisión en la naturaleza.


(…)


El problema es que esta tecnología está en manos de multinacionales apátridas, sólo parcialmente sometidas a un control estatal y manejadas por una élite carente de escrúpulos, que creen que ellos viven en otro mundo, el mundo de los beneficios monetarios.



Tomado del diario LA PRIMERA, 16 de marzo de 2010.